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NUESTRA CIUDAD ANTE EL PLANEAMIENTO URBANÍSTICO: RETOS Y OPORTUNIDADES.

 

 

 Poco a poco las Administraciones públicas locales van tomando conciencia de que, hayamos superado o no la crisis económica y esté o no en ciernes un nuevo ciclo adverso, no existe justificación para que se hayan dejado de lado reflexiones estratégicas, de largo plazo, sobre lo que nuestra ciudad, la de cada uno, es y lo que debería ser. Hoy parece más sencillo para los políticos invertir ingentes cantidades de dinero en obras que aparentan tener un propósito y convencen a los ciudadanos para que les voten (o no), que reflexionar sobre la organización espacial de la ciudad, buscar consensos sobre objetivos fundamentales con los otros grupos políticos y los ciudadanos y definir políticas inversoras que las hagan realidad, con la certeza de que son las que necesitamos, aunque no convenzan a todos. Tampoco tienen porque ser inmutables, y de hecho deben tener la capacidad de adaptarse a las necesidades de cada momento y poder hacerlo tan pronto como sea necesario. Las ciudades nunca paran de evolucionar y cada vez los cambios se producen con más rapidez.

 

Guadalajara y Alcalá de Henares, por citar dos ciudades en las que ejerzo habitualmente, quieren impulsar la revisión de sus Planes Generales de Ordenación Urbana. Ciertamente un Plan General es un documento estratégico, muy complejo de elaborar, pues su propósito omnicomprensivo en lo espacial y en lo material lo convierten en una tarea titánica. La palabra técnica revisión del plan general se utiliza para referirse a los supuestos en que la necesidad de reconsiderar elementos esenciales de la ciudad, exigen valorar su afectación al conjunto de ésta antes de permitir que se actúe. Alcalá de Henares se ha visto compelida a revisar su Plan principalmente por la necesidad de definir el modelo de desarrollo urbanístico que sea sostenible en un territorio con poca superficie disponible, pues la mayor parte de él fue incorporado a zonas protegidas pertenecientes a la Red Natura 2000, que define a nivel europeo los suelos que por sus especiales valores ambientales y ecosistemas merecen especial protección. Guadalajara se ha planteado acometer la revisión por la necesidad de canalizar la relevante influencia de la Comunidad de Madrid y la dinámica del Corredor del Henares, que harían necesario replantear y coordinar las nuevas conexiones supramunicipales con el fin de vertebrar el territorio y la accesibilidad entre núcleos, a la vez que procurar la integración en la ciudad de los ámbitos al otro lado de las grandes infraestructuras de transporte (ferrocarril y autovías). A ello se unen en todos los casos muchas otras disfunciones a resolver: áreas urbanas residenciales o industriales degradadas, agotamiento de suelos disponibles para la creación de viviendas, mejora de la movilidad y accesibilidad, recuperación de ambientes urbanos, insuficiencia de los equipamientos, adecuación de los usos de los inmuebles y muchas otras.

 

El reto hoy es lograr que este documento estratégico, el Plan, sea una herramienta que permita hacer cada día más cercanos los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas, orientados a lograr un mundo mejor y más justo, que en los espacios principales de convivencia, las ciudades, es donde más reales tienen que llegar a ser. Claro está que si diseñamos una herramienta útil, flexible y abierta a los cambios y a la innovación, es necesario que todos la conozcamos, especialmente los ciudadanos, y sepamos servirnos de ella, lo que exige a la Administración un esfuerzo adicional. Y no solo a la local. Con carácter general el urbanismo es competencia de las Comunidades Autónomas y de los Municipios, pero está afectado por muchas otras competencias estatales que no puede soslayar e ignorar. Es por ello que se exigen cambios normativos que simplifiquen su elaboración, documentación y procedimientos de tramitación e innovación, a la par que mejoran su comprensión, difusión, participación y eficacia en la consecución de una sostenibilidad social, económica y medioambiental. Dedicaré próximas publicaciones a desgranar el contenido del Plan, su elaboración, procedimiento de aprobación y efectos de ésta.

 

Aunque no se produzcan estos cambios legislativos, hay que abordar el reto. Recuperar nuestros cascos urbanos es dar vida a los comercios y servicios, es reducir la circulación de vehículos y la generación de emisiones, es atraer y fijar población que permita aprovechar y mantener mejor los equipamientos y servicios públicos y privados, es facilitar la economía circular, es posicionarnos para acoger actividades económicas y, en definitiva, poner en valor nuestro patrimonio privado y público.

 

Animemos a los responsables públicos que dediquen recursos y medios a esta finalidad. No deben privarnos a nosotros y a nuestros hijos de estas oportunidades que la acción pública genera.

 

Luis Rodrigo Sánchez

Abogado

 

 

 

 

 

 

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