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CUSTODIA COMPARTIDA Y DOMICILIO FAMILIAR

 El pasado 5 de abril de 2.019 la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha dictado Sentencia que resuelve el recurso de casación interpuesto contra otra dictada por la Audiencia Provincial de Granada. En su resolución, el Tribunal Supremo analiza la cuestión relativa al uso y disfrute del domicilio familiar con ocasión de la ruptura de la pareja y el establecimiento del sistema de custodia compartida.

 

Recordemos que el artículo 96 del Código Civil establece que en los casos de ruptura familiar y salvo que las partes acuerden algo distinto, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario corresponde a los hijos y al progenitor en cuya compañía queden. ¿Qué sucede cuando el progenitor en cuya compañía quedan son ambos? En este supuesto no existe a priori preferencia en cuanto a que sea uno u otro progenitor a quien se atribuya el uso y disfrute del domicilio familiar, pues son ambos quiénes de forma conjunta tienen atribuida la custodia de la prole. Con frecuencia, y salvo acuerdo de las partes en otro sentido, son los menores quiénes permanecen en la vivienda familiar y los progenitores van rotando en el uso del mismo por los períodos que judicialmente se establezcan. Este sistema, es fuente frecuente de problemas ente los moradores que alternativamente pasan a usar la vivienda pues las partes continúan habitando un mismo espacio, aun cuando sea, repetimos, en períodos diferentes.

 

La Sentencia del Tribunal Supremo de 5 de abril de 2.019 indica en su Fundamento de Derecho Quinto que el hecho que los progenitores se alternen en el uso de la vivienda familiar, para que el niño no salga de la misma, es un sistema que no es compatible con la capacidad económica de los progenitores, que se verían obligados a mantener tres viviendas (la de cada uno y la común), unido a la conflictividad que añadiría el buen mantenimiento de la vivienda común. Nuestro Alto Tribunal modifica la Sentencia dictada por la Audiencia de Granada y establece que la residencia del menor será la de cada uno de los progenitores, dando a la vivienda familiar el destino que las partes consideren, conforme a la naturaleza del bien.

 

Por tanto, en esta novedosa resolución el Tribunal Supremo huye de las denominadas “casas nido” y considera que el mejor sistema para salvaguardar tanto los derechos de los menores (favor filii) como los de las partes es que el hijo o hija cambien de domicilio en función de quién le corresponda en esos momentos su custodia. Dicho esto, decir que en los procedimientos de familia debemos huir de las generalidades y entrar a analizar cada supuesto en concreto, puesto que los intereses en juego y la cantidad de matices que tienen estos casos aconsejan dicha prudencia.

 

De cualquier modo, habrá que seguir atentos a futuras resoluciones para comprobar cómo se va perfilando la cuestión objeto de este post.

 

José A. Mínguez

Abogado

 

 

 

 

 

 

 

 

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