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Tiempo de Navidad, tiempo para la solidaridad

 

Con la Navidad, además de las múltiples felicitaciones que, últimamente, llegan más por las redes sociales y mensajes al móvil que con las ya casi relegadas tarjetas navideñas o las cálidas llamadas telefónicas, llegan los anuncios de juguetes y de aportaciones a planes de pensiones.

 

Y es que la Navidad anuncia el final del año y, con él, las últimas oportunidades para rebajar la temida factura fiscal que supone el IRPF y evitar los cabezazos que llegarán cuando con los truenos del mes de mayo, nos acordemos de Santa Bárbara y de la necesidad de pasar por la caja de la Agencia Tributaria.

 

Por eso no es malo recordar que quedan apenas unos días, y muchos de ellos inhábiles, para tomar la decisión de llevar a cabo alguna de esas medidas que nos pueden generar  ahorros en nuestra declaración de IRPF.

 

Entre ellas, muy acorde con las fechas en las que estamos, se encuentran las donaciones y aunque la finalidad a la que apelo para su realización no es verdaderamente la más altruista, la realidad es que las muchas necesidades que se cubren con los fondos que reciben hacen que sus posibles destinatarios no estén en disposición de rehusar aquellas entre cuya motivación se encuentre la búsqueda de un posible ahorro fiscal mediante la contribución con tantas y tantas causas que merecen nuestra solidaridad y que están ahí, a nuestro lado, como de forma tan original nos han recordado nuestras amigas, las geniales Burbutrizes a quien les invito a ver felicitándonos el año 2019 en el enlace   https://www.youtube.com/watch?v=mxf89_rLcaI.

 

 

Por ello, quiero dedicar estas líneas a recordar cuál es la fiscalidad de las donaciones y en qué parte de aquellas que hagamos va a contribuir con nosotros la deducción fiscal por donativos, regulada, a nivel estatal, en los artículos 68.3 y 69.1 de la Ley de IRPF y el artículo 69.2 del Reglamento.

 

El artículo 68.3, se remite en su apartado a) a la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo y en su apartado b) establece la deducción del 10 por ciento de las cantidades donadas a las fundaciones legalmente reconocidas que rindan cuentas al protectorado y asociaciones de utilidad pública no comprendidas en la Ley 49/2002.

 

Se consideran entidades sin fines lucrativos, las fundaciones, asociaciones declaradas de utilidad pública, organizaciones no gubernamentales de Cooperación Internacional para el Desarrollo, delegaciones de fundaciones extranjeras inscritas en el Registro de Fundaciones, federaciones deportivas y otras asociaciones de las distintas entidades sin fines lucrativos que cumplan los siguientes requisitos:

 

1 y 2.- Que persigan fines de interés general a los que destinen al menos el 70 por 100 de las rentas de sus actividades económicas, de la transmisión de bienes o derechos de su titularidad y cualesquiera ingresos que obtengan por cualquier otro concepto, previa deducción de los gastos realizados para la obtención de los mismos; y destinando el resto de las rentas e ingresos a incrementar la dotación patrimonial o reservas.

3.- Que las posibles actuaciones económicas que realice no sean ajenas a su objeto o finalidad estatutaria;

4.- Que los fundadores, asociados, patronos, representantes estatutarios, miembros de órganos de gobierno y cónyuges o parientes hasta el cuarto grado de cada uno de ellos no sean destinatarios principales de las actividades que realicen ni se beneficien de condiciones especiales para utilizar sus servicios, salvo determinadas actividades y para determinadas entidades.

5.- Que los cargos de patrono, representante estatutario y miembro de órganos de gobierno sean gratuitos, sin perjuicio del derecho de reembolso de los gastos debidamente justificados y con determinados límites;

6.- Que en caso de disolución su patrimonio se destine a alguna de las entidades consideradas beneficiarias del mecenazgo o entidades públicas de naturaleza no fundacional con fines de interés general;

7.- Que se encuentren inscritas en el registro correspondiente;

8, 9 y 10.- Que cumplan las obligaciones contables y de rendición de cuentas que les sean aplicables, elaborando anualmente una memoria económica en la que se especifiquen los ingresos y gastos del ejercicio de manera que puedan identificarse por categorías y proyectos así como el porcentaje de participación que mantengan en entidades mercantiles.

 

Los donativos y donaciones y aportaciones que dan derecho a practicar la deducción, ya sea en metálico o con otra serie de bienes o derechos, se valorarán en atención a su importe, su valor contable o fiscal según su naturaleza, siempre que éstos valores no excedan del valor de mercado del bien o derecho transmitido. La base de la deducción tendrá como límite el 10 por ciento de la base liquidable del contribuyente, según establece el artículo 69.1 de la Ley.

 

Para aquellas entidades no acogidas a la Ley 49/2002, la deducción tendrá una cuantía del 10 por ciento, tal como hemos anticipado que establece el artículo 68.3 de la Ley y para las entidades relacionadas que cumplan los requisitos enumerados anteriormente, se establece un porcentaje de deducción del 75 por ciento para la base hasta 150 euros y para el resto del 30 por ciento, que se incrementará hasta el 35 por ciento para aquellas donaciones en las que las destinatarias sean entidades que en los dos periodos impositivos inmediatos anteriores hubieran recibido del mismo contribuyente donaciones, donativos o aportaciones con derecho a deducción iguales o superiores, en cada uno de los ejercicios al del anterior. Además, cuando las donaciones vayan destinadas a actividades y programas prioritarios de mecenazgo, los porcentajes se elevarán en cinco puntos porcentuales, pudiendo llegar a suponer un 80 por ciento para los primeros 150 euros, 35 por ciento para el resto y hasta el 40 por ciento cuando se produzca el supuesto de reiteración de donaciones a una misma entidad.

 

Ello supone que de los primeros 150 euros de donación a las entidades señaladas, 112’50 euros se recuperarán en  la declaración de IRPF, de modo que el coste real que el donante asume es de apenas 37’5 euros  y de cada 100 euros adicionales, al menos 30 euros, se recuperarán via deducción, dentro de los límites de la base de deducción en el 10 por ciento de la base liquidable del donante.

 

Se da la circunstancia, además, que estas deducciones son compatibles con las donaciones aprobadas por las Comunidades Autónomas, distintas y de distinta cuantía según la normativa autonómica de aplicación. De esta forma, si, por ejemplo, tributamos en Castilla-La Mancha y  nuestra donación tiene por beneficiario organizaciones no gubernamentales, fundaciones, asociaciones de ayuda a personas con discapacidad y otras entidades sin fines lucrativos que tengan por finalidad la cooperación internacional, la lucha contra la pobreza y la ayuda a personas con discapacidad y exclusión social o la investigación y el desarrollo científico e innovación empresarial, además de la deducción estatal, podremos aplicar una deducción autonómica del 15 por ciento de las donaciones dinerarias realizadas.

 

En atención a ello, donar en Castilla-La Mancha 150 euros a favor de entidades sin fines lucrativos cuya actuación prioritaria se encuentre entre las finalidades señaladas de lucha contra la pobreza, la exclusión social y la ayuda a personas con discapacidad, nos cuesta 15 euros, ya que 112’5 euros + 22’5 euros los recuperaremos vía declaración de IRPF.

 

Con estos cálculos, ser solidario es más fácil. Dejémonos imbuir del espíritu navideño con premio fiscal, de paso.

 

 

Mª Inmaculada Rodrigo Sánchez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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