CIRCULACIÓN Y CICLISTAS

Hace treinta y cuatro años que se estrenó la película del director Jaime Chávarri y cuyo título hemos utilizado en bastantes ocasiones en nuestras conversaciones con amigos y familiares: “Las bicicletas son para el verano”. Pues bien, nos encontramos en los últimos coletazos de la época estival, período en el que proliferan por nuestras carreteras los ciclistas que desean practicar este deporte que tanto aporta a nuestra salud. Además, son cada vez más las personas que, principalmente en las grandes ciudades, pedalean diariamente para trasladarse a su lugar de trabajo o simplemente para conocer la ciudad.

 

Seguidamente vamos a mencionar algunos aspectos relativos a la normativa de circulación aplicable al ámbito ciclista, y ello con el objetivo de dar a conocer, un poco más, tanto respecto a los derechos como a las obligaciones de ciclistas y conductores de vehículos a motor. Nos centraremos en tres aspectos: uso del casco, circulación y adelantamiento.

 

Previamente, indicar que, aparte de la normativa que puedan dictar los Ayuntamientos en esta materia y siempre dentro de sus competencias, la regulación legal se contiene, principalmente, en el Reglamento General de Circulación de 21 de noviembre de 2.003 y en el Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.

 

SOBRE EL USO DEL CASCO

La normativa, concretamente el artículo 118 del Reglamento General de Circulación, establece como regla general y para los mayores de dieciséis años la obligatoriedad de utilizar casco de protección homologado cuando se circule sobre bicicleta en vías interurbanas. Tres excepciones: rampas ascendentes prolongadas, razones médicas debidamente certificadas o existencia de condiciones climáticas de extremo calor. En cuanto a los menores de  dieciséis años, éstos deben portar el casco sobre su cabeza en todo tipo de vías, esto es, tanto en urbanas como en interurbanas.

 

CIRCULACION Y ADELANTAMIENTO

A todos o casi todos se nos ha escapado un exabrupto cuando circulando con nuestro vehículo nos encontramos con un grupo de ciclistas que circulan en pelotón, por medio de la calzada, etc, es decir, “como les da la real gana”. En la otra cara de la moneda, a los que sufrimos en nuestro velocípedo también se nos ha escapado un improperio cuando un vehículo a motor nos adelanta a una distancia tal que podemos ver sin problemas el kilometraje del vehículo. Pues bien, sobre este particular, el Reglamento General de Circulación establece que si son varios los ciclistas pueden desplazarse en columna de a dos, siempre y cuando la vía por la que se circule lo permita. En el supuesto que la carretera se encuentre con bastante tráfico, sea una vía muy estrecha o nos encontremos en tramos de visibilidad reducida (niebla, cambio de rasante, curva, etc) la circulación se realizará en “fila india”.

Respecto a la circulación por autopistas y autovías, en éstas últimas solamente pueden circulan los ciclistas mayores de catorce años y siempre por el arcén, salvo que, por razones de seguridad vial, se prohíba su circulación mediante el empleo de la oportuna señalización. En cuanto a la circulación por autopista, queda terminantemente prohibida (artículo 20 del Real Decreto Legislativo 6/2015).

Sobre el tema de los adelantamientos, el artículo 85 del Reglamento General de Circulación establece que, cuando el conductor de un vehículo pretenda adelantar a un ciclista, se deberá realizar la maniobra ocupando parte o la totalidad del carril contiguo y, en todo caso, la separación lateral no debe ser inferior a 1,50 metros. Queda terminantemente prohibido adelantar poniendo en peligro o entorpeciendo a ciclistas que circulen en sentido contrario. Igualmente, la normativa permite el adelantamiento a bicicletas en tramos de vía en los que esté prohibido el adelantamiento (línea continua)  incluso invadiendo el carril contrario, siempre que el conductor del vehículo se cerciore que se puede realizar la maniobra sin peligro y la velocidad a la que circule el ciclista permita un adelantamiento sin riego para éste ni para la circulación en general.

La infracción en este campo viene recogida en el Reglamento General de Circulación, siendo tipificada como grave y estableciéndose una sanción de multa por importe de 200.- € y perdida de cuatro puntos en el carnet de conducir. La posibilidad de concertar un seguro, responsabilidad, indemnizaciones, etc, aconseja que se acuda a consultar a un profesional que nos aconseje pues una buena labor de prevención mitiga efectos perniciosos, pues en este campo, como en todos, rige la máxima: “la ignorancia de las leyes no exime de su cumplimiento”.

Como en todo el respeto de unos y otros resulta imprescindible para poder conjugar una circulación segura y con el mínimo posible de siniestralidad, si bien siempre deberíamos de tener en cuenta la especial vulnerabilidad del ciclista, por lo que deberíamos de tener con este colectivo una especial empatía y paciencia. Nos vemos por las carreteras.

 

José A. Mínguez Peco

Abogado

 

 

 

 

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