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Custodia compartida. Qué es y cuándo se aplica.

 

Cuando se plantea el divorcio de un matrimonio en el que existen hijos comunes menores de edad la principal cuestión se centra en la determinación de la guarda y custodia de los mismos. Atrás quedaron los tiempos en los que la guarda y custodia se atribuía, principalmente y casi sin excepción, a la madre. Ha entrado en juego la custodia compartida. A continuación veremos en qué consiste y qué condiciones de aplicación debe cumplir.

 

Con carácter previo conviene matizar la distinción entre dos conceptos que se confunden en muchas ocasiones: patria potestad y guarda y custodia. La patria potestad  abarca todas las decisiones trascendentes que los progenitores deben tomar en la vida del menor, como el lugar de residencia, la elección del centro escolar… La patria potestad suele ejercerse, salvo raras excepciones, de forma conjunta por ambos progenitores, de tal forma que, tras el divorcio, todas las decisiones relativas al menor que se encuentren dentro del ámbito de la patria potestad deberán adoptarse por consenso entre ambos, La guarda y custodia se refiere, sin embargo, al conjunto de derechos y obligaciones que ostenta quien tiene al menor en su compañía, es decir, quien reside con él, sin perjuicio de que exista un régimen de visitas a favor del progenitor no custodio. La guarda y custodia puede otorgarse a uno sólo de los progenitores o a ambos de forma conjunta, en cuyo caso nos hallaríamos ante el régimen de guarda y custodia compartida.

 

Debemos también tener presente que existe un principio que rige todos los procesos de familia (en los que existen menores de edad), como es el interés superior del menor. Este principio supone que todas las decisiones que se adopten en el marco del proceso deberán tener como principal meta lograr un beneficio en los menores existentes, que suelen ser quienes acarrean las peores consecuencias de un proceso de separación o divorcio. Es por ello por los que la Ley pone el énfasis en su protección de tal manera que no pueda existir ninguna medida que perjudique a los menores, sino que todo debe hacerse en su interés. Y para velar por ello, se precisa la presencia de Ministerio Fiscal en los procedimientos de familia en los que se adopten medidas que puedan afectar a los menores.

 

La guarda y custodia compartida supone que el menor reparte su tiempo a partes iguales entre los dos progenitores. Las modalidades pueden ser variadas, bien semanas o meses alternos, o incluso dividiendo los días de la semana. En cuanto al domicilio, tampoco hay una sola opción. Es posible que el menor se vaya trasladando a los domicilios de los dos progenitores o que el menor permanezca en el domicilio familiar y sean los padres quienes se van desplazando. Ésta última opción va ganando fuerza en aras del interés del menor.

 

Si bien es cierto que nuestra Jurisprudencia ha experimentado un cambio enorme en esta materia, de tal modo que a día de hoy los tribunales abogan en muchas ocasiones por el establecimiento de una custodia compartida (lo que era impensable hace unos años), no es menos cierto que el Tribunal Supremo ha sentado las bases para la adopción de esta figura, de manera que no se aplique en todo caso, sino cuando se cumplan una serie de requisitos que la hagan la opción más beneficiosa para los menores. Pero partiendo de los beneficios (con carácter general) que suponen para los menores compartir su tiempo con ambos progenitores por igual. Los requisitos que nuestro Tribunal Supremo ha establecido para el establecimiento de la guarda y custodia compartida son los siguientes:

 

- Práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con la menor.

- Aptitudes personales de los progenitores.

- Deseos manifestados por los menores.

- Número de hijos.

- Cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales.

- Resultado de los informes exigidos legalmente.

- Relación existente entre los progenitores.

- Por último, nuestro Tribunal Supremo ha considerado que debe valorarse la existencia de un Plan de Parentalidad. Es decir, que quien solicita la guarda y custodia compartida explique de qué manera va a llevar a cabo la misma.

 

Lorena Loeches Ruiz

- Abogada -

 

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