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A VUELTAS CON LA REPERCUSIÓN FISCAL DE LAS DEVOLUCIONES DE LAS CLÁUSULAS SUELO Y LA RESOLUCIÓN DEL BANCO POPULAR ESPAÑOL, S.A.

 

A pesar de que ya es un tema muy trillado y de que ya nos encontramos casi en la recta final del plazo para las declaraciones fiscales que año a año nos torturan, no me resisto a la tentación de hacer un repaso a la fiscalidad de las numerosas y, en ocasiones cuantiosas, devoluciones que por parte de los consumidores reclamantes se están viendo obligadas a realizar las entidades financieras por la indebida incorporación a los préstamos de las denominadas “cláusulas suelo” así como a referirme a la fiscalidad derivada de las amortización de las acciones de Banco Popular.

 

En cuanto a la devolución de las cantidades por la nulidad de las cláusulas de limitación de tipos de interés, las cláusulas suelo:

 

Ante la incertidumbre que se generó en su momento acerca de cómo integrar en la declaración tributaria las cantidades devueltas, por principal y por intereses, en atención a que hubieran formado parte o no de la base de alguna deducción o hubieran minorado rendimientos de capital inmobiliario, a que fueran devueltas en metálico o se destinaran a amortizar el principal pendiente de la deuda, con ocasión de la aprobación del Real Decreto-ley 1/2017, de 20 de enero, en la que se adoptaron unas medidas urgentes de protección de consumidores en materia de cláusulas suelo, se incorporó en su disposición final primera una modificación de la Ley 35/20006 del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas en, una Disposición Adicional Cuadragésima Quinta,  sobre el tratamiento fiscal de las cantidades percibidas por la devolución de las cláusulas de limitación de tipos de interés de préstamos derivados de acuerdos celebrados con las entidades financieras o del cumplimiento de sentencias o laudos arbitrales.

 

Esta disposición adicional establece, con carácter general, que la devolución derivada de acuerdos celebrados con entidades financieras así como las que sean consecuencia del cumplimiento de sentencias judiciales o laudos arbitrales y que tenga por objeto las cantidades satisfechas en concepto de intereses por la aplicación de las cláusulas suelo no se integrará en la base imponible del impuesto y tampoco lo será el pago de los intereses indemnizatorios sobre estas cantidades, esto es, que la devolución no debe incluirse en la declaración como un ingreso y ello tanto si se percibe en metálico o mediante compensación con la deuda pendiente o mediante cualquier otra fórmula de compensación.

 

Ahora bien, aunque no conforme parte de la base imponible, ello no supone que no tenga transcendencia fiscal. Ésta, vendrá determinada por  la fecha en que se pagaron y el tratamiento que los intereses satisfechos en exceso que han sido objeto de devolución tuvieron en el periodo en que fueron abonados a la entidad financiera:

 

-          La fecha por cuanto solo procederá la regularización de aquellas cantidades respecto de los cuales no hubiera prescrito el derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria. Centrándonos en el ejercicio 2017 al que viene referida la declaración que debemos presentar en estos días, la regularización procederá, en su caso, a las cantidades cuya devolución haya sido acordada, judicial o extrajudicialmente, en el año 2017 y que se refieran a los periodos 2013, 2014, 2015 y 2016. Así las cosas, las cantidades percibidas en relación con los ejercicios anteriores no deben ser objeto de regularización aun cuando se cumplan las condiciones a las que después nos referiremos.

 

-          Respecto del tratamiento que aquellos intereses tuvieron debemos distinguir tres supuestos en atención a su integración o no dentro de la base imponible o de las deducciones del ejercicio en que fueron abonados:

 

·       Si los intereses satisfechos no fueron incluidos como gasto deducible ni fueron aplicados en orden a la deducción por inversión en vivienda habitual o deducciones autonómicas: no procede ninguna regularización.

·       Si los intereses fueron considerados gasto deducible por responder a una vivienda que se encontrara arrendada y por la que se declararon los correspondientes rendimientos de capital inmobiliario, habrá que presentarse declaración complementaria de los correspondientes ejercicios, minorando estos gastos. La declaración complementaria deberá presentarse antes de la conclusión del periodo de autoliquidación de este ejercicio, esto es, hasta el día 2 de julio y el pago de esta complementaria –dentro del plazo señalado- lo será sin sanción, sin intereses de demora ni recargo alguno.

·       Si los intereses formaron parte de la deducción por inversión en vivienda habitual o deducciones autonómicas por las cantidades percibidas, la devolución determinará la pérdida del derecho a la deducción si bien que la regularización o no del importe dependerá de cómo se produce la devolución;

o   Si la devolución del importe se produce por compensación de la deuda todavía pendiente de pago con la entidad financiera, esto es, a la amortización del principal del préstamo pendiente de pago, no procederá regularización alguna de las deducciones anteriores pero, lógicamente, tampoco será posible aplicar deducción sobre esta amortización extraordinaria.

o   Si la devolución se produce en metálico, la regularización será necesaria. Ahora bien, no obligará a la práctica de declaraciones complementarias sino a la inclusión en la propia declaración de la renta de este ejercicio (recordemos que nos referimos a una sentencia, laudo o acuerdo alcanzado en 2017) de dichas cantidades mediante su consignación en las casillas habilitadas al efecto en la página 16 (II), apartado correspondiente a la determinación de los gravámenes estatal y autonómico, casillas 539 y 542 para la deducción por inversión en vivienda habitual y 544 para otras posibles deducciones autonómicas, siendo importante marcar la x en las casillas 540 y 545 para significar que la regularización viene motivada por la Disposición Adicional a la que venimos refiriéndonos, no debiendo consignar cantidad alguna en las casillas inmediatamente inferiores que se refieren a los intereses de demora que, como hemos dicho, en estos supuestos no se generan.

 

En cuando a la resolución del Banco Popular Español, S.A.:

 

Debemos recordar que por resolución de 7 de junio de 2017, la Comisión Rectora del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria determinó la venta a Banco Santander de la totalidad de las acciones del Banco Popular Español, S.A., amortizando previamente y para desconsuelo de muchos ahorradores la totalidad de las acciones representativas del capital social, de las obligaciones, bonos, participaciones preferentes (convertidos estos tres instrumentos últimos previamente en acciones) y la deuda subordinada y las emisiones no cotizadas, también convertidas en acciones.

 

Posteriormente el Banco de Santander ofreció a determinados accionistas y obligacionistas, unos bonos de fidelización con un vencimiento a 7 años y un tipo de interés del  1% anual de liquidación trimestral.

 

En este caso, ante el gran número de afectados, la propia Agencia tributaria ha determinado la repercusión fiscal para los obligacionistas y accionistas de estas operaciones, diferenciando entre aquéllos que acepten los bonos de fidelización  y los que no lo acepten y en la distinta naturaleza tributaria que determina la diferencia ocasionada por la operación:

 

Para aquéllos que no aceptaron los bonos de fidelización (y para aquellas acciones u obligaciones a las que dichos bonos no se extiendan), la diferencia entre el valor de transmisión (0 euros) y el valor de adquisición pagado por las acciones o por las obligaciones genera, para los accionistas una pérdida patrimonial y para los obligacionistas un rendimiento de capital mobiliario negativo que se incluirá en la casilla (0029) de la declaración de IRPF de 2017. Tanto la pérdida como el rendimiento negativo se integrará en la base imponible del ahorro.

 

Para quiénes sí que aceptaron los bonos de fidelización, se genera igualmente la pérdida patrimonial –accionistas- y el rendimiento negativo –obligacionistas- por la amortización de las acciones y de las obligaciones si bien que la entrega de los bonos de fidelización genera una ganancia patrimonial -para los accionistas- y un rendimiento de capital mobiliario –para los obligacionistas- equivalente al valor de mercado de los citados bonos; ganancia y rendimiento que se integran en la base imponible del ahorro compensables con la pérdida y rendimiento derivado de la amortización.

 

 

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