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NULIDAD DE CLÁUSULAS SUELO EN PRÉSTAMOS HIPOTECARIOS CANCELADOS

 

 

Una de las cuestiones que más dudas ha suscitado entre consumidores y profesionales del Derecho, es la relativa a la posibilidad de declarar la nulidad de cláusulas suelo en préstamos hipotecarios ya cancelados y, en su caso, si dicha cancelación puede incidir en el reintegro de los intereses excesivos indebidamente abonados.

 

Alegaciones de las entidades bancarias

 

Como era de esperar, las entidades bancarias defienden que no es posible accionar la nulidad de una cláusula suelo cuando el contrato ya ha extinguido sus efectos, pues la cláusula cuya nulidad se pretende ya no existe, apoyando esta tesis en un puñado de sentencias sobre cláusulas suelo de algunas Audiencias Provinciales (Jaén, nº 71/2015, de 17 de febrero; Valencia, nº 32/2012, de 31 de enero); de Juzgados de Primera Instancia (nº 2 de El Ferrol; nº 3 de Albacete, etc.); e, incluso, en sentencias dictadas en asuntos ajenos al que nos ocupa, principalmente sobre swaps, resoluciones todas ellas que vienen a manifestar, en síntesis, que no cabe acceder a la declaración de nulidad pretendida cuando el contrato ya ha desplegado toda su eficacia hasta el punto de que la relación negocial se encuentra extinguida y consumada.

 

Además, suele ser habitual la alegación de que han transcurrido más de cuatro años desde la fecha de la cancelación y, por tanto, las acciones para reclamar la nulidad habrían en todo caso caducado o prescrito, transcurso de plazo que es asimismo utilizado como argumento para oponerse al resarcimiento de los intereses abonados en exceso, arguyendo que, aunque las acciones de nulidad no lo estén, las acciones resarcitorias sí están sujetas a término según dispone el Código Civil, de modo que, aunque se declarase la nulidad la cláusula, posiblemente la entidad bancaria no tendría obligación de devolver cantidad alguna al consumidor por haber caducado la acción resarcitoria por transcurso sin más del citado plazo de cuatro años desde la cancelación, o prescrito por haber transcurrido el plazo legalmente establecido sin haberse iniciado reclamación judicial o extrajudicial alguna.

 

Sin embargo, esta argumentación es rechazable por cuanto mezcla torticeramente los conceptos de anulabilidad y de nulidad radical, absoluta o de pleno derecho.

 

 

Anulabilidad y Nulidad: diferencias

 

La anulabilidad permite que un contrato sea declarado nulo cuando, por ejemplo, el consentimiento del consumidor haya sido prestado por error, al entender que firmaba cosa distinta de la que realmente concertaba, como sucede en los casos de contratos sobre productos financieros complejos (preferentes, bonos, obligaciones, valores, etc.), cuando el inversor desconoce la verdadera naturaleza y riesgos del producto. Esta acción habrá de ejercitarse, según dispone el artículo 1301 del Código Civil, en el plazo de cuatro años desde la consumación del contrato, la cual se produce, dice el Tribunal Supremo (Sentencias de 11-7-1984 y 11-6-2003), cuando se han cumplido totalmente las obligaciones derivadas del mismo y el interesado tenga pleno conocimiento de la existencia de su error, toda vez que, de no ejercitarse en plazo la acción, ésta prescribiría salvo actos interruptivos.

 

Por el contrario, la nulidad absoluta o de pleno derecho no se encuentra sometida a plazo alguno, como es doctrina jurisprudencial consolidada, debiendo tenerse en cuenta, además, que el artículo 8 de la Ley de Condiciones Generales de Contratación, así como el 83 de la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios, determinan expresamente la nulidad de pleno derecho de las condiciones generales y cláusulas que sean abusivas, cuando el contrato se ha suscrito con un consumidor. Por lo tanto, dicha acción ni caduca ni prescribe.

 

 

Entonces, ¿puede reclamarse la nulidad de una cláusula suelo de un préstamo hipotecario ya cancelado?

 

La respuesta debe ser afirmativa, puesto que, aunque el contrato esté ya cancelado, la acción se entabla en base a unos efectos desplegados durante la vida del mismo, como señala la Audiencia Provincial de Asturias (Sentencia de 24 de noviembre de 2015, que hace suyos los argumentos del Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Valladolid, confirmados por la Audiencia de Valladolid), siendo ya numerosas las resoluciones judiciales que abundan en ese criterio (sentencias del Juzgado de Primera Instancia nº 10 de Santander, de 5-1-2018; Audiencia Provincial de Cáceres, de 14 y 22 de diciembre de 2017; etc.). Como dice la Audiencia de Cáceres: “Piénsese en un contrato de arrendamiento que se haya extinguido por expiración del plazo. Nada impediría al arrendador reclamar las rentas vencidas y adeudadas, por más que el contrato en sí se haya extinguido”.

 

Ello resulta lógico, pues si el artículo 1301 del Código Civil permite ejercitar la acción de anulabilidad por vicio de consentimiento de un contrato consumado -como puede ser un préstamo hipotecario ya pagado y cancelado-, con mayor motivo cabrá ejercitar la acción de nulidad cuando se trate de un supuesto de nulidad absoluta o de pleno derecho, que no está sometida a plazo alguno para su ejercicio, siendo así indiferente la fecha de cancelación del préstamo hipotecario.

 

 

¿Puede prescribir la obligación de devolución de los intereses cobrados por la cláusula suelo de un préstamo hipotecario cancelado?

 

Ciertamente la cuestión no está exenta de controversia, pues parte de la jurisprudencia y doctrina considera que las consecuencias o efectos jurídicos-económicos derivadas de la pretensión de nulidad sí pueden estar limitadas mediante la figura de la prescripción por cuestiones de seguridad jurídica, basándose en que la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 21-12-2016, señaló que la fijación de plazos razonables del carácter preclusivo para recurrir, en interés de la seguridad jurídica, es compatible con el derecho de la Unión, teniendo en cuenta un plazo razonable de prescripción. En consecuencia, la reclamación de los efectos restitutorios derivados de la acción de nulidad sí estaría sujeta a una limitación temporal que, a falta de regulación especial, se regiría por el plazo general de las acciones personales del artículo 1964 del Código Civil (15 años, reducido hoy a 5).

 

De admitirse esa tesis, parece que en los supuestos de préstamos hipotecarios cancelados, por mucho que se declarase la nulidad de la cláusula suelo, no habría lugar a la restitución de los intereses indebidos si la demanda se interpuso transcurrido dicho plazo de prescripción.

 

Sin embargo, como la jurisprudencia y doctrina mayoritaria sostienen, la restitución de los intereses abonados en exceso por aplicación de la cláusula suelo, no son consecuencia de una acción independiente y acumulada a la de nulidad de la cláusula suelo, sino una consecuencia imperativamente establecida en el artículo 1303 del Código Civil para el caso de ser declarada la nulidad de la cláusula, sin condicionarla al ejercicio de la acción en plazo alguno. Es, pues, una obligación de devolver que nace de la ley, inherente a la declaración de nulidad, por lo que no necesita siquiera de petición expresa de la parte interesada (Sentencias del Tribunal Supremo de 24-2-1992, 10-6-1952, 22-11-2005).

 

Aún en el supuesto de que, a efectos meramente dialécticos, se aceptara que la restitución de los intereses está sujeta a un plazo prescriptivo, lo cierto es que el artículo 1964 CC establece que las acciones prescribirán a los cinco años “desde que pueda exigirse el cumplimiento de la obligación”, coincidiendo así con la más moderna doctrina establecida por el Tribunal Supremo en esta materia, al establecer que el dies a quo para que comience a correr el plazo de prescripción, deberá fijarse “desde que se tiene conocimiento de la lesión de su derecho… o debió tenerlo por exigencias de una diligencia básica” (Sentencia de 11-12-2012).

 

Y siendo esto así, es evidente que la acción de devolución de los intereses derivados de la cláusula suelo no podría ejercitarse –ni siquiera habría nacido- sin la previa declaración de nulidad de la cláusula suelo, de modo que, solo a partir de la firmeza de la sentencia en la que se declarase dicha nulidad, podría empezar a contar el plazo para el ejercicio de esa supuesta acción de devolución, ello al margen del absurdo que supondría tener que instarse un nuevo procedimiento judicial cuando precisamente lo que pretende el artículo 1303 CC es su evitación, al imponer las consecuencias que se derivan de la declaración de nulidad de la cláusula suelo.

 

 

Conclusiones

 

El hecho de que el préstamo hipotecario se encuentre cancelado, no impide la reclamación de nulidad de la cláusula suelo, ni la restitución de las cantidades indebidamente abonadas a la entidad bancaria por aplicación de la cláusula suelo, al ser una consecuencia inherente a la declaración de nulidad, independientemente de la fecha de la cancelación.

 

Luis Miguel Escarpa Polo

 

 

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