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CLAUSULAS DE RESCISIÓN EN LOS CONTRATOS DE LOS JUGADORES PROFESIONALES DE FÚTBOL: NATURALEZA, EFECTOS. CASO ESPECÍFICO DE LOS JUGADORES ANTOINE GRIEZMANN Y KEPA ARRIZABALAGA.

 

Los contratos de los jugadores profesionales vienen regulados por el RD 1006/1985 como así establece su artículo primero al delimitar su ámbito de aplicación, regulando los efectos de la extinción del contrato por voluntad del deportista.

A diferencia de una relación laboral por cuenta ajena sujeta al Estatuto de los Trabajadores, la decisión unilateral del deportista de poner fin al contrato lleva aparejada una indemnización a favor del empleador.

 

Así el artículo 16.1 del RD 1006, establece que “La extinción del contrato por voluntad del deportista profesional, sin causa imputable al club, dará a éste derecho, en su caso, a una indemnización que en ausencia de pacto al respecto fijará la Jurisdicción Laboral en función de las circunstancias de orden deportivo, perjuicio que se haya causado a la entidad, motivos de ruptura y demás elementos que el juzgador considere estimable.

En el supuesto de que el deportista en el plazo de un año desde la fecha de extinción, contratase sus servicios con otro club o entidad deportiva, éstos serán responsables subsidiarios del pago de las obligaciones pecuniarias señaladas.”

 

¿Tiene por tanto naturaleza penal  la cláusula de rescisión del contrato que el mencionado artículo permite pactar? La respuesta no es pacífica, de hecho, en la jurisdicción social han sido poco los casos en los que se ha podido pronunciar sobre la cláusula de rescisión. Para ello hay que tener en cuenta como señala RUIZ VADILLO que la pena convencional es aquel pacto unido a una obligación principal y en virtud del cual se estipula una indemnización de daños y perjuicios que habrá de satisfacer la parte responsable en caso de incumplimiento, cumplimiento irregular o defectuoso(1). Parece claro en este  sentido que dicho pacto al que alude el artículo 16 del RD 1006 responde a dicho concepto. Pero que finalidad o que función cumple dicho pacto. Con independencia de fijar la cuantía en caso de extinción del contrato por voluntad del trabajador, la finalidad que se persigue no es punitiva de manera que en caso de incumplimiento (en este caso la extinción por voluntad del jugador) se deba pagar la cláusula y una multa, sino más bien liquidatoria, estableciendo de antemano la cuantificación del incumplimiento y sus consecuencias. 

 

Como señala la SJS n.º 1 de Lugo/Pontevedra de 23 de septiembre de 1998 «así las cosas, debe entrar en juego la indemnización de la que habla el art. 16.1 RD, cuya determinación se deja a la autonomía de las partes, dando lugar a las llamadas «cláusulas de rescisión», cuya naturaleza jurídica entronca con la de una cláusula penal con función liquidataria, que, salvo pacto en contrario, es el régimen ordinario de la cláusula penal en el art. 1.152 del Cc.-[...]- Matizar que, probablemente, el pacto en contrario no valdría en el ámbito de una relación laboral, ya que, una cláusula penal con función punitiva, permitiendo reclamar la pena y cumulativamente el cumplimiento de la obligación, chocaría con el principio de libertad de trabajo -plasmado en el art. 49-1º d) ET.

 

Pero estas cláusulas de rescisión de las cuales hemos oído hablar, sobre todo en jugadores de fútbol profesional llegándose a pagar hasta 220 millones de euros, es solo una práctica que existe en el Derecho Deportivo Español y más concretamente en el fútbol profesional.

 

Con ello los clubes quieren asegurarse el cumplimiento del contrato y por otro lado disuadir a otros clubes.  Es en este punto en el conviene hablar de dos grandes casos que han sido mediáticos recientemente y que sin embargo son diferentes, o no.

 

A finales del año 2017 el Real Madrid Club de Futbol o más bien la prensa anuncia que dicho club va a pagar la cláusula de rescisión del portero del Athletic Club de Bilbao, Kepa Arrizabalaga, fijada en 20 millones de euros, el 1 de enero de 2018, justo cuando quedan 6 meses para que se extinga el contrato del jugador. Por otro lado en diciembre de 2017 el portavoz del FC Barcelona deja entrever (dicho con las mayores de las prudencias) que se han mantenido conversaciones con el entorno del jugador del Club Atlético de Madrid SAD, Antoine Griezmann, para su futura contratación. El contrato de este jugador expira en el año 2022.

 

Con las consideraciones que hemos hecho respecto a la naturaleza de la cláusula de rescisión, el problema estaría resuelto, el jugador deposita la cláusula de rescisión en la Liga de Futbol Profesional y ya es nuevo jugador del club que le pretende y con  respecto al cual ha llegado a un acuerdo. Es cuando debemos traer a colación el señalado plazo de 6 meses.

 

Establece el Reglamento de la FIFA sobre el Estatuto y Transferencia de los jugadores en su artículo 18.3: “Que un club que desee concertar un contrato con un jugador profesional debe comunicar por escrito su intención al club del jugador antes de iniciar las negociaciones con el jugador. Un jugador profesional tendrá la libertad de firmar un contrato con otro club si su contrato con el club actual ha vencido o vencerá dentro del plazo de seis meses. Cualquier violación de esta disposición estará sujeta a las sanciones pertinentes”

 

En enero de 2018 el jugador Kepa Arrizabalaga, finalizaba su relación laboral con su actual club en el plazo de 6 meses. Podía negociar con el Real Madrid y firmar un contrato, bien para la temporada siguiente, bien para esta temporada pagando la cláusula de rescisión que también tendría cabida en el artículo 17 del Reglamento cuando habla  de que la parte que incumpla el termino fijado en el contrato  está obligada indemnizar a la otra. En cambio si el FC Barcelona ha estado, circunstancia de dificultad probatoria, negociando con el jugador Antoine Griezmann sin habérselo comunicado a su actual Club estaría infringiendo el art.18.3 del Reglamento.

 

Ante esta situación el Club Atlético de Madrid SAD denuncia al FC Barcelona ante la FIFA por cuanto el contrato finaliza en el año 2022, pero esta denuncia, ¿tiene posibilidades de prosperar? Partamos de una base, el artículo 1.2 del citado de Reglamento  dispone que: “La transferencia de jugadores entre clubes  de una misma asociación, está sujeto a un reglamento específico, redactado por la asociación correspondiente conforme al art.1 apartado 3 del presente reglamento, el cual debe ser aprobado por la FIFA. Dicho reglamento establecerá las disposiciones para la resolución de  disputas entre clubes y jugadores, de acuerdo con los principios estipulados en el presente reglamento. Asimismo, establecerá un sistema para recompensar a los clubes que invierten en la formación y la educación de jugadores jóvenes.”

 

Dicho artículo 1 en su apartado tercero dice  en su párrafo b) “Cada asociación deberá establecer en su reglamento los medios apropiados para proteger la estabilidad contractual, con el debido respeto a la legislación nacional obligatoria y a los convenios colectivos.”

 

Nos encontramos por tanto con un problema de jurisdicción, al tratarse de un posible conflicto entre clubes de una misma asociación la FIFA no debería entrar conocer de esta asunto. Pero si así fuera, ¿se habría respetado el plazo de los 6 meses del artículo 18.3? Recordemos que en el futbol español, es de las pocas asociaciones de futbol en el que los clubes de futbol pactan cláusulas de rescisión con sus jugadores y por otro lado la finalidad liquidatoria que tiene ese pacto.

 

De esta manera el jugador  puede pagar la cláusula de rescisión del contrato y firmar con otro club  ya que siempre se encontrará  en el plazo de 6 meses de vencimiento del contrato, ya sea porque finaliza por el plazo inicialmente pactado ya sea porque lo extingue por voluntad propia. Por tanto esas negociaciones si se probarán no serían constitutivas de infracción alguna.

 

Lo dicho aun pareciendo casos distintos el de Kepa Arrizabalaga y Antoine Griezmann no lo son tanto.

 

ABRAHAM HUERTA CORRALES

Abogado.

 

 

 

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