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Vacaciones y rupturas familiares

Vacaciones y rupturas familiares.

 

 

El período vacacional suele ser una época de conflictos familiares que, en ocasiones, desemboca en rupturas, ya se llamen separación, divorcio o ruptura de unión de hecho. Simplemente el tener vacaciones y pasar más tiempo juntos no es sinónimo de felicidad y “buen rollo”. Las estadísticas nos dicen que a la vuelta de las vacaciones se multiplican las consultas en los Despachos de Abogados sobre cómo separarse, qué efectos produce, qué derechos tengo, etc. Pues bien, aquí nos centraremos sucintamente en el aspecto legal y daremos unas pequeñas pinceladas sobre este tipo de asuntos.

 

En primer lugar, debemos decir que la ruptura puede ser tanto de un matrimonio (ya sea contraído en forma religiosa o civil) o de una pareja (ya se encuentre inscrita o no en un Registro público creado al efecto). Aclarar que la unión puede ser heterosexual o del mismo sexo, siendo los trámites análogos para ambos casos. Para el caso de la pareja de hecho con hijo o hijos en común el supuesto recibe el nombre de “regulación de relaciones paterno-filiales”.

 

Sobre las causas o motivos de la ruptura, aclarar que la actual legislación no exige que se alegue causa o motivo alguno para tener que iniciar los trámites. Existen dos formas de llevar a término la ruptura: mutuo acuerdo o contencioso. Para ambos casos, la Ley exige un requisito mínimo temporal y es el de haber transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio. Este requisito del plazo no será preciso respetarlo cuando se acredite (ahora sí hace falta prueba) la existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, etc, del cónyuge demandante o de sus hijos. En este caso los trámites pueden iniciarse tan pronto como se haya contraído el matrimonio.

 

En cuanto al procedimiento de mutuo acuerdo, se requiere que los cónyuges o pareja de hecho con hijo/s en común acuerden y plasmen en un documento (convenio regulador) temas tales como:

  • Patria potestad

  • Guarda y custodia.

  • Régimen de visitas, comunicación y estancia.

  • Pensión de alimentos.

  • Contribución a las cargas del matrimonio.

  • Uso y disfrute del domicilio familiar.

 

Para el caso del matrimonio, el convenio también puede contener (no es preceptivo) la liquidación del régimen económico matrimonial.

 

Una vez firmado el convenio regulador se presentará al Juzgado mediante demanda firmada por Abogado y Procurador. El Tribunal llamará a ambas partes para que se ratifiquen en el documento y verificado pasarán las actuaciones al Ministerio Fiscal (caso de existir menores) para que informe. El trámite concluye con la Sentencia que ha de inscribirse (lo efectúa de oficio el propio Juzgado) en el Registro Civil. Los trámites son más sencillos y económicos que en supuesto que seguidamente se comenta.

 

El segundo tipo de procedimiento es el llamado contencioso. Su aplicación aflora cuando las partes (matrimonio o pareja) no consiguen pactar bien la propia ruptura en sí como los efectos de la misma. En el primer caso, cualquier asesoramiento que reciba el miembro de la familia que persista en su negativa debería de ir encaminado a evitar que se mantenga en dicha actitud pues nuestra legislación no exige el “acuerdo mutuo” para obtener la tutela judicial pretendida, pues cumplido el requisito temporal (tres meses desde la celebración del matrimonio) se puede obtener la separación o divorcio. En el segundo caso, esto es, los efectos de la ruptura será el Juzgado quién en defecto de acuerdo, determinará las medidas de la ruptura. Ahora si tiene razón de ser el que las partes aleguen y prueben en la medida de lo posible y con cualquier medio de prueba admisible en Derecho qué causas han podido llevar a la ruptura pues dependiendo de cuál pueda ser el motivo sí puede tener incidencia en las medidas que se acuerden (horarios laborales, adicciones, dejación de deberes familiares, trastornos médicos, etc).

 

Nos encontramos ante una materia del Derecho rica en matices y que merece que quién por uno u otro motivo se encuentre en tal situación (desde el “simple” desamor a graves vejaciones) consulte a un profesional especializado en estos asuntos, pues un buen asesoramiento generará “tranquilidad”, confianza e incluso puede evitar situaciones conflictivas futuras.

 

José Antonio Minguez Peco.

 

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