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Cómo tributan las pérdidas producidas por las posiciones en activos del Banco Popular

Cómo tributan las pérdidas producidas por las posiciones en activos del Banco Popular.

 

La Comisión Rectora del FROB, procedió el pasado siete de junio del presente año a la venta de Banco Popular a Banco Santander, tras un proceso competitivo, en ejecución de la decisión adoptada por la autoridad de resolución competente, la Junta Única de Resolución, y tras ser declarada inviable por el Banco Central Europeo (BCE).

 

Como parte de la ejecución del proceso de resolución se llevó a cabo la amortización de la totalidad de las acciones ordinarias en circulación de Banco Popular, así como de las acciones resultantes de la conversión de los instrumentos de capital adicional de Nivel 1 (instrumentos híbridos de capital). Al mismo tiempo, se procedió a convertir la totalidad de los instrumentos de capital regulatorio de Nivel 2 (deuda subordinada) emitidos por Banco Popular en acciones de nueva emisión del propio banco, que han sido adquiridas por Banco Santander por el precio de 1 euro.

 

La operación descrita ha afectado a casi 300.000 accionistas y bonistas que han visto cómo se producía un detrimento en su patrimonio. Ahora bien, ¿dicha minusvalía puede ser compensada fiscalmente? La respuesta ha de ser afirmativa, si bien con ciertos matices.

 

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, en lo que a IRPF se refiere, es que el impuesto se articula en dos bases imponibles, una general y otra del ahorro, tributando ambas en función de unas escalas progresivas diferenciadas en función de las rentas obtenidas, la segunda de las cuales se articula en tres tramos (hasta 6.000 €, hasta 50.000 y el resto) que tributan al 19%, 21% y 23%, respectivamente. En el supuesto que tratamos, las minusvalías generadas por la operación, tanto para los accionistas como para los bonistas, deben integrarse en la base imponible del ahorro que engloba tanto las ganancias y pérdidas patrimoniales como algunos rendimientos de capital mobiliario.

 

De la operación descrita deberemos distinguir entre accionistas y los tenedores de bonos subordinados (conocidos como «cocos») en cuanto que los primeros habrán tenido una pérdida patrimonial derivada de transmisión, mientras que los segundos habrán tenido una minoración de los rendimientos de capital mobiliario, diferencia importante a la hora de estimar la repercusión y valorar la posible paliación fiscal a través del mecanismo de la compensación:

 

  • Accionistas: Para ellos, se ha producido una pérdida patrimonial cuantificable por la diferencia del valor de transmisión, cero, y el de adquisición, formado por el precio pagado incrementado con los gastos y comisiones de compra y minorado con el importe obtenido por la eventual venta de derechos de suscripción durante la tenencia de las acciones. 

Esta pérdida patrimonial la podrán compensar primero, con las ganancias patrimoniales que pudieran obtenerse en el mismo ejercicio (como, por ejemplo, venta de un bien inmueble o de otras acciones). Si las restantes ganancias obtenidas fueran inferiores a las pérdidas, el saldo negativo que quedare podrá compensarse con el saldo positivo de los rendimientos de capital mobiliario (dividendos e intereses fundamentalmente) del mismo periodo impositivo, si bien que con un límite, que para el año 2016 ha sido del 15% y para el 2017 será del 20% de dichos rendimientos.

 

  • Bonistas, Las minusvalías sufridas no tienen la consideración fiscal de pérdida patrimonial, sino rendimientos negativos de capital mobiliario, cuantificándose la minusvalía por la diferencia entre el valor de canje o conversión de los mismos, un euro, y su valor de adquisición o suscripción, formado por el precio pagado, más los gastos y comisiones de compra.

La compensación de estos saldos negativos se efectuará, en primer lugar, con los saldos positivos del resto de rendimientos mobiliarios y, si siguiera existiendo minusvalía, podrá compensarse con los saldos positivos de las ganancias y pérdidas patrimoniales integrantes de la base del ahorro (derivadas de transmisión) del ejercicio, con iguales límites del límite del 20% de estos últimos respecto de 2017, que ascenderá al 25% para el año 2018 y siguientes.

 

Por último, hay que reseñar que si tras las compensaciones reseñadas, sea de ganancias o de rendimientos, siguiera existiendo un saldo negativo, podrá éste trasladarse para su compensación hasta en los cuatro años siguientes en el mismo orden que antes se ha enunciado.

 

Miguel Ángel Sánchez Munilla

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