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Tratamiento fiscal de las cantidades obtenidas por la devolución de las cláusulas suelo.

Tratamiento fiscal de las cantidades obtenidas por la devolución de las cláusulas suelo. 

 

 

Con ocasión de las numerosas sentencias que en relación con las cláusulas suelo vienen dando la razón a los reclamantes y ante la incertidumbre que generaba el tratamiento fiscal de las cantidades que se están reconociendo a favor de los usuarios, el pasado 20 de enero se aprobó el Real Decreto Ley 1/2017, de medidas urgentes de protección de consumidores en materia de cláusulas suelo, que incorporó una nueva disposición adicional 45ª a la Ley del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (LIRPF), la cual regula el tratamiento fiscal de las cantidades percibidas por la devolución de las cláusulas de limitación de tipos de interés de préstamo, conocidas como cláusulas suelo.

Este tratamiento será de aplicación tanto si la devolución deriva de acuerdos celebrados por las entidades financieras como si son consecuencia de sentencias o laudos arbitrales y los efectos que se establecen en la norma aprobada lo son desde su entrada en vigor, que tuvo efecto el día 21 de enero en que se produjo su publicación  como para los ejercicios anteriores no prescritos.

Señala el apartado primero de la disposición adicional incorporada a la Ley que no se integrarán en la base imponible del impuesto, es decir, que no se considerarán ingresos en la autoliquidación de Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (en adelante IRPF), ni las cantidades devueltas como consecuencia de la aplicación de las cláusulas suelo (ya sea en efectivo o a través de otros medios de compensación, tales como productos financieros o amortización del principal del préstamo), ni los intereses indemnizatorios derivados de la aplicación de las mismas.

No obstante, sí habrá que tener en cuenta la obligación de regularizar las cantidades previamente satisfechas como intereses en los supuestos que a continuación se reseñan, en los términos que establece esta misma disposición adicional:

 

a ) Cuando sobre los intereses en su día satisfechos y ahora devueltos, el contribuyente se hubiera aplicado la deducción por inversión en vivienda habitual o alguna  deducción autonómica, la devolución del dinero determinará la pérdida del derecho a la deducción practicada en relación con las mismas.

 

En este caso, se deberán reintegrar las deducciones practicadas incluyendo los importes indebidamente deducidos en la autoliquidación del IRPF correspondiente al periodo impositivo en que se hubiera producido la sentencia, el laudo arbitral o el acuerdo con la entidad -no al periodo en que se produjo la deducción que ahora se constata indebida-. Esta adición se realizará sin la inclusión de intereses de demora y se limitará a las cantidades deducidas en los ejercicios en los que no hubiera prescrito el derecho a determinar la deuda.

 

Esta mención a los ejercicios no prescritos supone que si la sentencia, el laudo o el acuerdo se produjera durante el presente ejercicio 2017, supuesto en el que se encontrarán la mayoría de los contribuyentes, en la declaración de Renta 2017 (a presentar en abril, mayo, junio de 2018) dichas cantidades deberán incluirse en las casillas correspondientes al incremento de cuotas líquidas por pérdidas del derecho a determinadas deducciones de ejercicios anteriores ya sea en su parte estatal y/o autonómica, sin completar cantidad alguna correspondiente a los intereses de demora.

 

La regularización afectará, con carácter general, a las deducciones de los años 2013, 2014, 2015 y 2016. Ahora bien, en relación con éste último ejercicio, si la sentencia, laudo o acuerdo, se produce antes del 30 de junio de 2017, y no se hubiese presentado todavía la autoliquidación del impuesto, los intereses del año 2016 no deberán tenerse en cuenta para la aplicación de la deducción por inversión en vivienda habitual y, por tanto, la regularización no afectará a dicho ejercicio).

 

Ahora bien, es de significar el hecho de que no será de aplicación dicha regularización respecto de la parte de las cantidades que se destine directamente por la entidad financiera, tras el acuerdo con el contribuyente afectado, a minorar el principal del préstamo. Es decir, si la entidad financiera en lugar de devolver al contribuyente las cantidades abonadas en exceso, previo acuerdo con el cliente, lo destina a la reducción del principal pendiente de amortización del préstamo, no se deberá ejercitar la regularización precitada, lo que sin duda alguna supone un incentivo fiscal para la elección de dicho método. Lógicamente, esta amortización extraordinaria del principal no generará el derecho a deducción por inversión de vivienda habitual.

 

b) Cuando el contribuyente hubiera aplicado en su momento las cantidades objeto de devolución como gasto deducible (rendimiento de capital inmobiliario o actividades económicas), se perderá tal consideración.

 

En este supuesto, deberá presentarse autoliquidación complementaria por cada uno de los ejercicios en los que el gasto se tuvo en consideración. Dicha presentación deberá tener lugar entre la fecha de la sentencia, el laudo o el acuerdo y la conclusión del siguiente plazo de presentación de autoliquidación del impuesto. En dicha liquidación complementaria se deberán minorar los gastos equivalentes a las cantidades devueltas por cada uno de los años y su pago se producirá sin inclusión de intereses de demora, recargos o sanción alguna.

 

De esta forma, si la sentencia, el laudo o el acuerdo tiene lugar antes del 30 de junio de 2017, fecha en la que concluye el plazo para la presentación de la autoliquidación del IRPF del año 2016, como regla general, se deberán presentar declaraciones complementarias de los ejercicios 2012, 2013, 2014 y 2015 hasta dicha fecha - 30 de junio de 2017- debiendo regularizarse asimismo el 2016 si en la fecha de la sentencia, laudo o acuerdo ya se hubiera efectuado la declaración de 2016. De no haberse presentado esta declaración, para dicho ejercicio 2016, sencillamente, dichas cantidades no deberán deducirse como gasto.

 

Y si la sentencia, laudo o acuerdo tiene lugar después del 30 de junio de 2017, se deberán presentar declaraciones complementarias de los ejercicios 2013, 2014, 2015 y 2016 antes de la conclusión del plazo de declaración del IRPF de 2017, esto es, hasta junio de 2018.

 

 

Finalmente, como quiera que la disposición adicional 45ª LIRPF  se aprobó con efecto, también para los ejercicios anteriores no prescritos, aquellos contribuyentes que hubieran regularizado su situación fiscal como consecuencia de una sentencia, laudo o acuerdo anterior a su entrada en vigor, el día 21 de enero de 2017, podrán solicitar la rectificación de sus autoliquidaciones, instando la devolución de los ingresos indebidos como consecuencia de inclusión en la declaración del impuesto de los intereses indemnizatorios como ganancia patrimonial y por los intereses de demora satisfechos por la regularización.

 

 

Artículo realizado por Miguel Ángel Sánchez Munilla. Graduado en Derecho.

 

 

 

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